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Diarios y memorias

En esta colección se encuentran los textos más tempranos de Soledad Acosta, y los únicos propiamente autobiográficos que se conservan. Los lectores encontrarán el diario íntimo de la autora y tres breves manuscritos de memorias y reflexiones. Los manuscritos pertenecen a la colección de la Biblioteca Rivas Sacconi del Instituto Caro y Cuervo. La colección contiene el diario tanto en manuscrito como en dos de las ediciones que se han hecho de él; una de ellas incluye también el diario de José María Samper de 1855, entonces su prometido. Este diario de juventud de la autora consta de 679 folios manuscritos reunidos en nueve cuadernillos armados por la autora (1853 y 1854) y un álbum que contiene las entradas de 1855. Es un diario intelectual y de amor; narra también la cotidianidad de la joven en Bogotá, así como la guerra de 1854. Las ediciones ofrecen estudios introductorios que seguramente serán de utilidad para los lectores. Esta colección reúne también dos breves manuscritos, titulados “Reflexiones” (1853) y “Memorias íntimas” (1875). El primero contiene una reflexión sobre la vida, la imaginación y la melancolía, seguida por la narración en inglés del quizá primer encuentro con el amado; a continuación, aparece un relato romántico sobre un personaje femenino. En “Memorias íntimas” la autora consigna recuerdos de su infancia. Los lectores encontrarán también en esta colección un manuscrito de 23 folios titulado “Instruction sur le sacrement de la confirmation. Règlement de vie. Institution de Melles. Étienne” firmado “Solita Acosta” y escrito por la autora en París en 1847, a los catorce años. La dimensión autobiográfica de la obra de Soledad Acosta puede leerse también en las colecciones que hemos llamado relatos de viaje y poemarios ilustrados en colaboración (álbumes que reúnen poemas de José María Samper escritos durante las visitas del noviazgo e ilustrados por Soledad Acosta). La novela Una holandesa en América, en su versión de 1888, es en buena medida una novela autobiográfica, la única de este tipo en su narrativa.

Poemarios ilustrados en colaboración

Esta colección está compuesta por tres volúmenes de poemarios manuscritos que pertenecen a la colección de la Biblioteca Rivas Sacconi del Instituto Caro y Cuervo. Los poemas son de autoría de José María Samper y las ilustraciones son hechas, en su mayoría, por Soledad Acosta (algunas de ellas podrían ser obra de José María). Son álbumes elaborados principalmente durante los meses de noviazgo de esta pareja, si bien incluyen también poemas de la luna de miel y de los primeros años de matrimonio. El álbum titulado “Pensamientos y recuerdos consagrados a la señorita ángel Soledad Acosta” (1854 y 1855) contiene textos en prosa y en verso escritos por Samper al salir de Bogotá a causa del golpe de estado de 1854, durante la guerra civil del mismo año y durante algunos meses previos a la boda. “El libro de los ensueños de amor: historia poética del bello ideal de la ventura. Por Soledad Acosta i José M. Samper” (1855) fue escrito y dibujado durante las visitas en casa de la prometida e incluye también poemas y dibujos de los primeros meses de matrimonio. “El libro sagrado de Pepe i Solita” es su segundo tomo (1855-1859), e incluye además poemas escritos por José María Samper durante su viaje a España de 1859, cuando la pareja residía en París.

Correspondencias

En el siglo XIX se llamó correspondencia a lo que hoy denominamos corresponsalía, y correspondientes a lo que hoy llamamos corresponsales. En esta colección hemos decidido conservar el vocablo decimonónico dado que no es exactamente sinónimo de la palabra actual (el periodismo cambió radicalmente entre un siglo y el otro). La primera escritura pública de Soledad Acosta apareció en la prensa, en forma de correspondencia. Fue inicialmente colaboradora, durante su residencia en París, del periódico Biblioteca de Señoritas de Bogotá y de El Comercio de Lima; en el primero escribió, bajo el pseudónimo de Andina, la “Revista Parisiense” (1859), y en el segundo, con el de Bertilda, la “Revista de la Moda” (1860 a 1861). Fue correspondiente también de El Mosaico en 1859. En otras ocasiones creó correspondientes ficticios para sus propios periódicos, como Marcelina, Antier y Duaso, personajes que colaboraron en su periódico El Domingo (1899) enviando sus “Correspondencia de la Moda”, “Correspondencia de París” y “Correspondencia de Roma”, respectivamente. La palabra revista en el siglo XIX, además de nombrar cierto tipo de publicaciones periódicas, como hoy, se usó también para denominar secciones dentro de los periódicos que daban noticias sobre temas o lugares específicos. Durante su residencia en Lima Soledad Acosta colaboró con su marido en la Revista Americana, adscrita a El Comercio, y publicó en ella su “Revista Femenina” (1863). De regreso en Bogotá, Acosta publicó en varios periódicos su “Revista de Europa”, especie de reseña de la prensa europea que recibía en Bogotá y que, en El Mosaico (1864), tuvo el nombre de “Ecos de Europa”.

Cuadros y relatos breves

Soledad Acosta fue una prolífica escritora de relatos. Como ocurre con la totalidad de su amplia obra, todos aparecieron originalmente en la prensa y solo algunos fueron posteriormente reunidos por ella en libros. A su regreso a Bogotá en 1864, y después de haberse entrenado como escritora pública con sus correspondencias desde París y Lima (algo similar a lo que hoy llamamos corresponsalías), Soledad Acosta comenzó a publicar en la prensa bogotana relatos de ficción breves que en 1869 reuniría en su primer libro, y que allí denominó ‘cuadros’: Novelas y cuadros de la vida suramericana. No fueron cuadros de tipos y costumbres. Varios de ellos examinaron la subjetividad femenina a la manera en que ella misma lo había hecho en su diario para lograr autonomía y autoridad, y algunos comenzaron a explorar otras subjetividades subalternas (como “Un crimen”) e incluso el relato histórico (como “Mercedes”). Desde 1867 alternó su escritura de narrativa entre la novela y el cuadro, y hacia mediados de 1870 comenzaron a aparecer con más frecuencia sus narraciones históricas. Varios de sus cuadros fueron reunidos en novelas en forma de relatos enmarcados, como es el caso de El corazón de la mujer o de “Anales de un paseo”, por ejemplo, cuyos personajes se reúnen para contar historias. Aunque nunca dejó de escribir ficción, a partir de la década de 1880 este tipo de escritos se hizo menos frecuente.

Novelas psicológicas y de costumbres

Soledad Acosta fue una prolífica novelista. Escribió un total de veintisiete novelas, trece de ellas históricas. Esta colección reúne las catorce novelas que la autora identificó, en sus subtítulos, como psicológicas o de costumbres, dos subgéneros diferentes. Varias de sus novelas fueron recortadas de la prensa por la autora y pegadas e ilustradas por ella con grabados, dibujos y fotografías a la manera de álbumes y collages. Invitamos a los lectores a explorar estas versiones de sus obras en la colección titulada ‘Narrativa visual’. Sus novelas psicológicas y de costumbres aparecieron inicialmente en la prensa por entregas, y solo cuatro de ellas fueron publicadas como libro en vida de la autora: Dolores, Teresa la limeña, El corazón de la mujer (estas tres como parte de Novelas y cuadros de la vida suramericana, 1869; El corazón además como libro independiente en 1887), y Una holandesa en América (1888). En esta colección incluimos además los manuscritos de dos novelas inéditas: Elisa o los corazones solitarios (1876) y Emilia, Matilde y Leonor (1879). Su novelística temprana está compuesta por ocho novelas psicológicas, publicadas entre 1867 y 1876. La que podríamos llamar su etapa de madurez se inaugura con la fundación de su primer periódico, La Mujer (1878-1881), en el cual aparecen tres de sus novelas de costumbres y comienza a predominar la narración histórica que marcará su producción hasta el final de sus días. La identificación de sus novelas como psicológicas parece relacionarse con la obra de la condesa de Lafayette (1632-1693). En su ensayo titulado “Literatas francesas”, Soledad Acosta afirma que esta escritora “inventó la novela sicológica, y se ocupaba más bien en estudiar los sentimientos del corazón humano que en relatar aventuras” (La Mujer V, 144). El rasgo característico de sus novelas tempranas es el examen detenido de la subjetividad femenina letrada, práctica que le permitió seguir explorando y fortaleciendo su autonomía intelectual. La autoridad ganada le permitió fundar su primer periódico. Allí aparecieron tres de sus novelas de costumbres, entre 1878 y 1880; las dos últimas aparecieron en 1899 y 1905, y las caracteriza un contenido marcadamente religioso.

Novelas y cuadros históricos

Como señalamos al presentar la colección ‘Novelas psicológicas y de costumbres’, Soledad Acosta fue una prolífica novelista: escribió un total de veintisiete novelas, trece de ellas históricas. En el género de ficción histórica, publicó también varios relatos breves llamados por ella cuadros históricos. Estas novelas históricas aparecieron en su mayoría publicadas en sus propias revistas entre 1878 y 1884 (varias como segunda edición), mientras simultáneamente incursionaba en la escritura de la disciplina histórica propiamente dicha. Pero su trabajo en la ficción histórica comenzó desde su narrativa temprana en cuadros como “Mercedes” (1868, de “El corazón de la mujer”, en Novelas y cuadros de la vida suramericana) y en novelas como José Antonio Galán (1870). En la primera década del siglo XX, entre 1905 y 1907, aparecieron todavía tres novelas históricas suyas inéditas, una de ellas en forma de libro. En vida de la autora, solo tres de sus novelas históricas fueron publicadas como libro: Los piratas en Cartagena (1886), Gil Bayle (1898) y Un hidalgo conquistador (1907). Los temas de su narrativa histórica incluyen relatos de las épocas del llamado descubrimiento, de la conquista, del período colonial y de la independencia. Quizá su proyecto más ambicioso sea la trilogía sobre la independencia compuesta por las novelas La juventud de Andrés, La familia del tío Andrés y Una familia patriota, publicadas por entregas entre 1879 y 1884. Esta temática fue retomada por ella en su novela breve Un chistoso de aldea, de 1905, cuyo protagonista no pertenece ya la élite letrada sino que es un joven campesino. Incluimos también en esta colección varios cuadros históricos aparecidos en la prensa, y un conjunto de cuadros inéditos en manuscrito (“Los descubridores”), además de los manuscritos que se conservan de algunas de sus novelas. Varias de sus narraciones históricas fueron recortadas de la prensa por la autora y pegadas e ilustradas por ella con grabados, dibujos y fotografías a la manera de álbumes y collages. Invitamos a los lectores a explorar estas versiones de sus obras en la colección titulada ‘Narrativa visual’.

Narrativa visual

Hemos llamado narrativa visual a esta colección, compuesta por 15 álbumes ilustrados que fueron elaborados por la autora al parecer desde finales de la década de 1870 y hasta alrededor de 1910. Se trata de volúmenes armados con papel y tijeras. La autora recortó muchas de sus obras aparecidas por entregas en la prensa para pegarlas en libros en blanco e ilustrarlas con grabados aparecidos en periódicos europeos (de la década de 1850 en adelante), dibujos en tinta y acuarelas, fotografías y fotograbados y postales en los álbumes más tardíos. En ocasiones sus álbumes incluyen también fragmentos manuscritos, con los cuales corrige sus versiones anteriores o las completa. Su factura sugiere que algunos de estos volúmenes fueron comprados como libros en blanco y que otros fueron armados por ella y hechos empastar (los más tempranos). Sugiere también que fueron elaborados en tres momentos diferentes de su carrera. El momento más temprano lo constituye una colección de tres extensos volúmenes similares en sus características físicas y marcados en el lomo con el pseudónimo de Aldebarán, usado por la autora desde finales de la década de 1860 y hasta 1878, aproximadamente (cuando funda su revista La Mujer). Estos son los más profusamente ilustrados y los más variados en su ilustración, pues cuentan con grabados, dibujos en tinta y acuarelas, e incluso fotografías. Su formato es muy original dentro de la producción cultural de su momento. Adicionalmente, en estos álbumes se conservan artículos que no han podido ser rastreados en la prensa de la época, e incluso primeras versiones de novelas cuyos folletines (publicaciones por entrega en prensa) no se conservan hoy en las hemerotecas, como es el caso de “La holandesa en América” en su versión de 1876. Dos de estos álbumes pertenecen a la Biblioteca Rivas Sacconi del Instituto Caro y Cuervo; el tercero reposa en la Academia Colombiana de la Lengua. Un segundo momento es la colección de nueve álbumes de lomo estrecho y características idénticas en su empastado, marcados todos con la abreviatura S. A. de S. en el lomo. Están hechos casi en su totalidad con recortes de obras de la autora aparecidas entre 1878 y 1898 en revistas fundadas y dirigidas por ella (las únicas excepciones son dos relatos del álbum titulado “Novela histórica. Los descubridores” aparecidos en el Papel Periódico Ilustrado y en La Nación). El interior de los álbumes no sigue el orden cronológico en que aparecieron las publicaciones, hecho que sugiere que fueron armados en un periodo de tiempo relativamente corto y probablemente en el cambio de siglo (ver por ejemplo el álbum “Novela histórica. Los descubridores”). Estos álbumes se encuentran en la biblioteca de la Academia Colombiana de la Lengua. Finalmente, tres volúmenes parecen conformar lo que sería el último momento, posterior a 1907: “Peregrinaciones en Francia”, “Estudios sobre Inglaterra” y “Quien busca halla. Novela de costumbres nacionales”. Las características físicas de estos álbumes son similares, e incluyen publicaciones aparecidas entre 1898 y 1907. Esta versión en álbum de la novela “Quien busca halla” es la única que se conserva. Los tres volúmenes hacen parte de la colección de la Biblioteca Rivas Sacconi del Instituto Caro y Cuervo.

Revistas

En 1878 Soledad Acosta de Samper fundó La Mujer, su primera revista. Fue una revista femenina al estilo de las que existían en Europa y en los Estados Unidos, redactadas y editadas por mujeres. “Tócanos a nosotras el haber iniciado en Bogotá esta obra; el haber abierto este camino nuevo en nuestra literatura” (La Mujer I, 1), escribió en el “Prospecto”. Gracias a la actividad empresarial que desplegó Acosta de Samper al frente de sus proyectos editoriales han podido llegar hasta nosotros las 4.772 páginas de sus revistas que conforman esta colección, debidamente encuadernadas y protegidas, así, del paso del tiempo: la revista La Mujer. Lecturas para las familias. Revista quincenal redactada exclusivamente por señoras y señoritas bajo la dirección de la señora Soledad Acosta de Samper, que circuló hasta 1881; La Familia. Lecturas para el Hogar. Bajo la dirección de la señora Soledad Acosta de Samper, que fundó en 1884 y circuló hasta 1885; El Domingo de la Familia Cristiana. Revista semanal bajo la dirección de la señora Soledad A. de Samper, que circuló durante 52 semanas en 1889; El Domingo. Revista. Historia, biografía, viajes, ciencias, literatura. Dirigido por S. Acosta de Samper, fundado en 1898 y cuya circulación interrumpió la Guerra de los Mil Días en 1899; Lecturas para el Hogar. Revista literaria, histórica e instructiva. Redactada exclusivamente por Soledad Acosta de Samper, que fundó en 1905 y circuló durante un año. También fundó y dirigió dos colecciones de circulación mensual: Biblioteca del Hogar, de la cual solamente se publicó la primera entrega en 1902; y Biblioteca Histórica, creada en 1909 con motivo del Centenario de la Independencia y de la cual alcanzó a publicar 24 números.

Estudios históricos

Soledad Acosta de Samper comenzó a escribir su obra histórica a mediados de la década de 1870. Así lo sugiere la carta de la autora citada por Mercedes Cabello de Carbonera en su artículo de El Perú Ilustrado (1890): “para alcanzar olvido a mi pena [el fallecimiento de dos de sus hijas en 1872] me entregué por completo al estudio de la Historia y escribí las Biografías de los conquistadores”. Lo sugiere también el prólogo José María Samper al libro Biografías de hombres ilustres, al señalar que esta obra de 1883 es “fruto de más de seis años de pacientísimos estudios, de constante trabajo y minuciosas investigaciones” por parte de su esposa (Biografías de hombres ilustres xvi). Por su parte, Acosta afirmó en dicho libro que “la vida, desnuda de toda trama novelesca […] bastaba para interesar al lector y surtía todos los efectos de un cuadro histórico novelesco” (Biografías de hombres ilustres 2). El que podría considerarse como su primer escrito histórico es la serie de cincuenta y ocho entregas titulada “Estudios históricos sobre la mujer en la civilización”, publicada en su revista La Mujer (1878-1881). En la misma revista publicó otros escritos históricos que clasificó en la sección “Historia” y en la “Sección religiosa”; en La Familia (1884) publicó las cartas cruzadas con don Pedro Antonio de Alarcón; para El Domingo de la Familia Cristiana (1889-1990) elaboró treinta y un escritos cortos sobre historia europea; el periódico Sur América (1904) publicó –según la nota de pie de página– “la ‘Introducción’ que se encuentra en una obra histórica inédita escrita por la señora Soledad Acosta de Samper”; y en Lecturas para el Hogar (1905) escribió sobre Colón y el descubrimiento de América, y sobre las mujeres de la época de la Colonia y de la Independencia. Escribió un trabajo sobre Sucre con el que participó en un concurso de la Academia Nacional de la Historia de Caracas en 1890; dos artículos publicados en España con ocasión del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América (El Centenario, 1892; La España Moderna, 1892) y dos memorias presentadas en el Congreso de Americanistas que se reunió en Huelva, publicadas en la recopilación Memorias presentadas en congresos internacionales que se reunieron en España durante las fiestas del IV centenario del descubrimiento de América en 1892. El Ministerio de Instrucción Pública publicó dos textos de historia patria de su autoría: Catecismo de Historia de Colombia, que tuvo dos ediciones (1905 y 1908) y Lecciones de Historia de Colombia (1908). Con motivo del Centenario de la Independencia editó en asocio con la Imprenta Moderna la colección Biblioteca Histórica, de la cual circularon veinticuatro cuadernos de biografías y ensayos históricos. Al género histórico corresponden, además, las numerosas biografías que Acosta de Samper escribió y publicó, pero que se ha reunido en colección aparte dentro de esta biblioteca digital. Pertenecen asimismo a esta colección algunos manuscritos de sus publicaciones, escritos que quedaron inéditos o sirvieron de soporte a sus trabajos, y los apuntes para una obra que estaba preparando en sus últimos años y que no concluyó: “Historia abreviada de Ecuador, Perú, Chile, Buenos Aires, Brasil”.

Biografías

El género biográfico es uno de los más frecuentes en la producción escritural de Soledad Acosta de Samper: vidas ilustres, vidas de próceres, vidas ejemplares y vidas de mujeres que se encuentran en las colecciones ‘Estudios históricos’ y ‘Ensayos de género’ de esta biblioteca digital. De los siete libros de historia que publicó Acosta de Samper, cinco son biografías. El primero fue una obra premiada en el concurso histórico literario con ocasión del primer centenario del Libertador Simón Bolívar: Biografía del general Joaquín París (1883). En ese mismo año apareció su segundo libro: Biografías de hombres ilustres o notables relativas a la época del Descubrimiento, Conquista y Colonización de la parte de América denominada actualmente EE. UU. de Colombia (1883), una “Obra destinada al servicio de la instrucción pública. Publicada con los auspicios del gobierno nacional y de la Dirección de Instrucción Pública del Estado de Cundinamarca”. Otros tres libros forman también parte de esta colección: Biografía del general Joaquín Acosta. Prócer de la Independencia, historiador, geógrafo, hombre científico y filántropo (1898), compilación de la que publicó en El Domingo (1898) y no alcanzó a completar porque estalló la Guerra de los Mil Días; Biografía del general Joaquín Acosta: Prócer de la Independencia, historiador, geógrafo, hombre científico y filántropo (1901); y Biografía del general Antonio Nariño (1910), con la cual cerró Soledad Acosta de Samper su producción escritural en el género biográfico. Además de los libros, pertenecen a esta colección otras biografías aparecidas en el Papel Periódico Ilustrado (1883; 1886), en La Familia (1884); en El Domingo (1898-1899), en Lecturas para el Hogar (1905-1906) y en la colección Biblioteca Histórica (1909-1910).

Teatro

En esta colección se encuentran las tres obras de teatro escritas por la autora y publicadas en dos de sus revistas en 1880 y en 1884. Las dos primeras son comedias de costumbres, y la última podría llamarse drama histórico, a pesar de la decisión de la autora de no precisar un conflicto específico ni fechas y de hablar en general del drama de la guerra sin distingo de partidos. Es interesante que la escriba y la publique en 1884, en los meses convulsos previos a la guerra de 1885. Ignoramos si fueron representadas en su época. Los lectores interesados en su escritura dramática pueden consultar también la colección ‘Consejos y escritos sobre educación’ de esta biblioteca, en la cual se incluyen sus diálogos didácticos.

Traducciones

Las primeras incursiones en prensa de Soledad Acosta de Samper fueron traducciones, según lo refiere José María Samper en sus memorias tituladas Historia de una alma. Allí el autor recuerda la entrada de Acosta en escena como escritora “en lugar de reducirse, como antes en Bogotá, […] a ser mera traductora”. Sin embargo, la primera traducción que se tiene referenciada apareció en la Revista Americana (Lima, 1863). Acosta de Samper nunca dejó de ser traductora. Su objetivo era el de compartir las lecturas que tenía a su alcance: “Desearía que mis queridas lectoras pudiesen todas leer un libro que últimamente ha venido a mis manos; pero no tengo noticia de que esté traducido al español” (La Mujer V, 13). Por eso resumía, traducía, adaptaba e imitaba escritos en inglés o en francés, como informa en el título de “La educación a los veintiún años. Cartas a mi prima Natalia. Obra escrita en francés por A. Rondelet, adaptada al castellano y arreglada para las lectoras colombianas por S. A. de S.” (La Mujer III, 19). O en notas de pie de página precisaba su intención: “Los siguientes extractos son tomados, traducidos e imitados en parte de una obra muy apreciada en Inglaterra, titulada A woman’s thoughts about women, escrita por una de las más afamadas escritoras modernas de aquel país tan fecundo en mujeres literatas y escritoras morales” (La Mujer I, 16). Tradujo dos libros: La explicación del enigma. Novela escrita en francés por la señora Augusta Craven, seudónimo de Pauline Craven de la Ferronnays (1887) y El rey Arturo (1894), de Dinah María Mallo Mulock Craick. El primero precisa que la novela es “Traducida para La Nación por la señora Soledad A. de Samper” y el segundo que es “Versión de Soledad Acosta de Samper”. Para publicaciones periódicas hizo numerosas traducciones de novelas y cuentos –de algunos de los cuales dice que son “imitación del inglés”– y de artículos tomados de revistas en inglés y en francés que habitualmente llegaban a sus manos y que ella cita: Revue du Monde Catholique; Catholic World; The Tablet; Times; South American Journal; Magasin Pittoresque; Revue des Deux Mondes; Journal des Savants; Revue de Paris; Longman Magazine; Gaulois; Lancet. También para sus revistas resumió y comentó tres libros, labor que implicaba traducción, adaptación y comentario. Forman parte de esta colección las traducciones de artículos del inglés y del francés publicadas en las revistas que fundó y que acostumbraba firmar con sus iniciales. También las que publicó, con el seudónimo Aldebarán, en El Hogar (1868-1869) y en la “Sección literaria” de El Bien Público (1870). Sus traducciones aparecieron también en periódicos como La América (1873), La Ley (1876), El Deber (1879), la Revista Literaria (1891) y L’Echo Littéraire de France, organe des intérêts des femmes des lettres et des femmes artistes (1891); en este último fue publicada “L’esclave de Juan Fernández (épisode du temps de la découverte de l’Amérique)”, traducción de “La india de Juan Fernández” –de su autoría–, cuando, según su biógrafo Santiago Samper Trainer, durante su permanencia en París a finales del siglo XIX la autora se sostuvo en esta ciudad haciendo traducciones, aunque esta es la única referenciada.

Escritos de género

Desde las páginas de su diario hasta el último de sus escritos, en la producción de Acosta de Samper es evidente su preocupación por la promoción de las mujeres y la defensa de sus derechos. A esta colección pertenece el libro La mujer en la sociedad moderna (1895) y diversos artículos aparecidos en sus revistas y en otras publicaciones periódicas desde 1870, cuando escribió su primer escrito de género –“Misión de la mujer” (El Valle, Cúcuta, 1870)– hasta 1913, fecha del último que publicó: “La soberanía de la mujer en su casa” (El Faisán, Aránzazu, 1913). Se trata de artículos sobre la educación, la igualdad de hombres y mujeres y el derecho de estas a ejercer todas las profesiones y a obtener su independencia mediante el trabajo. También sobre su papel en la política y en el campo intelectual. Sus biografías de mujeres tenían como propósito ofrecer a sus lectoras modelos de identidad y destacar la influencia de las mujeres en la civilización, como tantas veces lo afirmó. Se incluyen en esta colección las series “Estudios históricos sobre la mujer en la civilización” (La Mujer, 1878-1881) y “Galería de mujeres virtuosas y notables” (La Mujer, 1878-1879); “Misión de la mujer en la época actual” (La Familia, 1884); once biografías de mujeres que aparecen en El Domingo de la Familia Cristiana (1889-1890); la serie “Mujeres heroicas” (El Domingo, 1898-1899); “Las mujeres de la Gran Colombia en la época de la Independencia” (Lecturas para el Hogar, 1905), reproducida en la colección Biblioteca Histórica (1909-1910); y el manuscrito “Las esposas de los conquistadores”. Elaboró, asimismo, asimismo esbozos biográficos de escritoras latinoamericanas en el artículo “Misión de la escritora en Hispanoamérica” (Colombia Ilustrada, 1889) que reprodujo en el libro La mujer en la sociedad moderna (1895). En el álbum de recortes “Artículos morales” (de la colección ‘Narrativa visual’ de esta biblioteca digital), la autora reunió los tres artículos que abordan el derecho de las mujeres a la educación, ilustrados con recortes de prensa europea. El álbum “Artículos”, de la misma colección, incluye su “Galería de mujeres virtuosas y notables”. Su texto “Misión de la mujer” aparece en el álbum “Cuadros y artículos”. Su biógrafo Gustavo Otero Muñoz menciona un manuscrito titulado “Ensayo sobre la influencia de la mujer en la historia de la humanidad” que “quedó listo para la publicación el 20 de julio de 1912” y cuyo paradero se ignora.

Escritos religiosos y morales

La dimensión religiosa y moral es transversal en la obra de Soledad Acosta de Samper. Por ejemplo, en su escrito de ficción “Bogotá en el año 2000” (Lecturas para el Hogar, 1905), reproducción de “Una pesadilla” (La Caridad, 1872), caricaturizó las consecuencias de la reforma educativa de 1870 por la ausencia de formación religiosa y moral. Asimismo, en la página titulada “¿En qué debe ocuparse la mujer?” (La Familia, 1884), criticó a “los señores amantes del llamado progreso liberal acerca de la educación de la mujer” porque su propuesta les quitaba a las mujeres “el apoyo de la Religión y la Moral” (La Familia, 227-228). Sus relatos de viaje en Francia e Inglaterrra publicados en El Domingo (1898-1899) eran peregrinaciones a lugares santos, como también las correspondencias de Roma firmadas con el seudónimo Duaso. En esta colección se agrupan las reflexiones de tipo filosófico y moral que publicó en El Mosaico (1864), El Hogar (1868) y Colombia Ilustrada (1885); las colecciones de aforismos y sentencias y otros escritos de religión que ubicó en la “Sección religiosa” y la sección “Moral” de su revista La Mujer; la serie “La religión y la ciencia”, publicada en La Familia (1884); las explicaciones doctrinales y litúrgicas de El Domingo de la Familia Cristiana (1889-1890) –una revista religiosa– y las cincuenta y dos entregas de la serie titulada “Evangelios dominicales y su explicación”, cuya recopilación, con el título Domingos de la familia cristiana: evangelios, prácticas y conversaciones sobre religión, fue publicada en París con la casa Garnier en 1896. Además, artículos aparecidos en el periódico Sur América (1904), en Lecturas para el Hogar (1905-1906), en la revista religiosa El Hogar Católico (1910-1911) y en la “Sección Religiosa” de la Revista de la Paz (1907). Se incluye en esta colección la nota “La instrucción pública en Cundinamarca”, publicada en La Mujer (1878), sobre “la acción disociadora y desmoralizadora que la carencia de enseñanza religiosa en las escuelas ha producido” (La Mujer I, 125). Asimismo el artículo “Elevemos nuestros corazones” (1879), en el que una noticia de un crimen se convierte en reflexión moral; y “La mujer francesa del siglo XX” sobre una asociación fundada en Francia “en favor de la educación religiosa de la niñez”, publicada en Lecturas para el Hogar (1905). También las noticias sobre obras y asociaciones de beneficencia o de devoción, porque en ellos su autora elogiaba las virtudes cristianas y llamaba a la generosidad y la piedad cristianas.

Escritos sobre literatura

Soledad Acosta dedicó varias páginas a divulgar diversas literaturas y a reflexionar sobre ellas. En sus correspondencias de Europa (lo que hoy llamamos corresponsalías) reseñó con frecuencia la escena literaria, así que remitimos a dicha colección a los lectores y lectoras interesados. Ya antes había comenzado esa reflexión en su diario íntimo, que como dijimos es también un diario intelectual. En esta colección están reunidos artículos sueltos sobre algunos escritores y escritoras, así como el tipo de trabajos suyos que ella llamó “cuadros sinópticos”, publicados en la prensa bogotana en los años posteriores a su regreso de Europa en 1864. Estos cuadros son listados de autores, títulos y fechas que buscan dar un panorama de las literaturas neogranadina, española, francesa e inglesa, precedidos por una introducción. Remitimos también a los lectores a su libro titulado La mujer en la sociedad moderna (1895), el cual destina casi la mitad de sus 400 páginas a las escritoras de Europa y de ambas Américas. Otros escritos de género suyos, como “La instrucción de la mujer de sociedad” (1879), abordan también este tema.

Consejos y escritos sobre educación

Educar a las mujeres fue uno de los principales propósitos de Soledad Acosta de Samper tanto en sus proyectos escriturales como editoriales. En esta colección se ubican consejos dirigidos a las mujeres, como sus traducciones “La educación a los veintiún años. Cartas a mi prima Natalia” (La Mujer, 1879-1880) e “Higiene de la infancia” (La Mujer, 1879); este último fue tomado de “un periódico que se ocupa de higiene”, según nota de pie de página que además anuncia que publicará en algunos números de La Mujer “tal cual capítulo compuesto de consejos acerca de la crianza y educación de los niños” (La Mujer III, 116). De su propia pluma aparecieron en la misma revista sus “Consejos a las señoritas en su entrada al mundo” (1880), una serie dedicada a la urbanidad, y otra de consejos para las madres. En El Domingo de la Familia Cristiana (1889) publicó una serie de cartas dirigidas a una recién casada, la cual se continuó con las “Cartas a una madre”; allí reprodujo también sus y “Consejos a las señoritas a su entrada en el mundo”. Incluímos en esta colección los diálogos y dramatizaciones que escribió para “representar en las escuelas y colegios en tiempos de certámenes, que estén al alcance de niños pequeños y que encierren alguna enseñanza” (La Mujer V, 8), publicados en La Mujer (1880) y Lecturas para el Hogar (1905-1906). La autora recopiló los artículos publicados en El Domingo de la Familia Cristiana en un libro publicado en París por Garnier titulado Consejos a las mujeres; consejos a las señoritas, seguidos de los consejos a las madres y cartas a una recién casada (1896).

Escritos sobre ciencias e higiene

Hija de un científico, como lo fue Joaquín Acosta, Soledad Acosta se sintió atraída por las ciencias naturales, según lo reconoció al presentar una serie sobre la crianza de los hijos: “aficionadas siempre a indagar las causas y a estudiar hechos fisiológicos, hemos al fin acopiado materiales bastantes para empezar el trabajo” (La Mujer V, 60). Ello explica los numerosos escritos y traducciones sobre ciencias e higiene que publicó. De hecho, uno de sus primeros escritos corresponde a esta área del saber: la traducción “Ciencias Físicas. Elementos de higiene general por el doctor Luis Crubeilhier” (Revista Americana, Lima, 1863). Forman parte de esta colección sus trabajos de divulgación sobre ciencias físicas, astronomía, botánica e higiene. Entre ellos, un artículo sobre el descubrimiento del café, titulado “Una bebida intelectual” (El Hogar, 1868); otro sobre las bondades de la coca, “un alimento que sobrepuja a todas las bebidas conocidas en el mundo hasta ahora” (El Bien Público, 1870); y uno sobre los lazaretos, alertando acerca de la necesidad de aislar a los enfermos de lepra del resto de la población para “atajar el mal […] sin contemporización alguna” (El Domingo II, 337). En El Domingo de la Familia Cristiana publicó una serie conformada por treinta y siete “Lecciones de Botánica” posteriormente recopiladas en el libro Conversaciones y lecturas familiares sobre historia, biografía, crítica, literatura, ciencias y conocimientos útiles (París, 1896). Un artículo suyo de divulgación científica apareció en el periódico Álbum de niños (Tunja, 1893).

Escritos políticos

Soledad Acosta de Samper expresó su opinión sobre la sociedad y sobre los acontecimientos políticos en casi todas las páginas que escribió. En esta colección se han reunido sus escritos propiamente de opinión política. El primero, quizá, es la proclama que escribió durante la guerra civil de 1854 invitando a las bogotanas a tomar las armas, manuscrito referenciado con el título “Soledad Acosta a las valientes bogotanas” y que se conserva en la Biblioteca Rivas Sacconi del Instituto Caro y Cuervo. Asimismo pertenecen a esta colección los escritos que publicó en La Mujer (1878), tales como “La instrucción pública en Cundinamarca”, a propósito del Decreto orgánico de instrucción pública primaria de 1870, y “La mujer en política” (1881), que también se ubica en la colección ‘Ensayos de género’; “¿En que debe ocuparse la mujer?” contra “los señores amantes del llamado progreso liberal” (La Familia 227-228) y en defensa de los derechos de las mujeres, motivo por el cual también se incluye en la colección ‘Ensayos de género’; y un artículo que había publicado en La Mujer y que reprodujo en Lecturas para el Hogar (1906) con el título “La mujer en la política”. Incluimos también sus artículos publicados en el periódico Sur América (1903-1904), particularmente el manifiesto que dirigió al vicepresidente Marroquín con ocasión de la separación de Panamá, fechado en Bogotá el 2 de diciembre de 1903.

Relatos de viaje

Los lectores encontrarán en esta colección algunos de los primeros artículos enviados por la autora desde París para El Mosaico (Al cual está unida Biblioteca de Señoritas, 1859-1860), El Hogar. Periódico dedicado al bello sexo (1869) y El Bien Público (1870). Soledad Acosta reprodujo algunas de estas crónicas en su revista La Mujer (1879-1880) y, concretamente en la sección “Viajes” de esta revista, “insertó” –es la palabra que ella utiliza–, seis entregas de “Recuerdos de Europa”. En El Domingo (1898-1899) publicó “Peregrinaciones en Francia” y un artículo titulado “Recuerdos de España en 1892”; en Lecturas para el Hogar publicó “Roc Amadour” [sic], crónica de su peregrinación a este lugar, y una serie de cuatro artículos titulados “Estudios sobre Inglaterra” y que son, al mismo tiempo, crónica de viaje y escrito religioso. A esta colección pertenecen también las crónicas de su viaje a España publicadas en el folletín del periódico La República de (Bogotá, 1893-1894) y reproducidas en dos tomos en 1893 y 1894 con el título Viaje a España en 1892.

Apuntes varios

Hemos reunido en esta colección las ocho libretas y cuadernos en los que Soledad Acosta de Samper tomó notas para preparar viajes y registró apuntes de los libros que consultaba, o escribió borradores y elaboró proyectos editoriales. Asimismo las recetas que publicó en La Familia (1884) y un artículo de El Domingo de la Familia Cristiana (1889) titulado “Reglas de buen gobierno para una casa de campo”.

Cuaderno de dibujos

Hemos situado en esta colección el álbum titulado “Vistas de Ubaque” que se conserva en la Biblioteca Rivas Sacconi del Instituto Caro y Cuervo y que no tiene fecha. Probablemente Acosta de Samper registró con dibujos a lápiz, acuarelas y aguadas la temporada que la familia pasó en la finca “Los Nogales”, cuyo jardín dibujó, y a la que José María Samper cantó en enero de 1873 cuando los dos eran huéspedes del doctor Francisco de P. Torres después del fallecimiento de dos de sus hijas.

Cartas

En la Biblioteca Rivas Sacconi del Instituto Caro y Cuervo, se encuentra un copiador de cartas de la autora que es el único ítem de esta colección. Son 46 cartas comerciales que escribió entre el 25 de junio de 1892 y el 12 de enero de 1894, cuando se desempeñaba como comisionista en París, enviando desde esta ciudad mercancía a negocios establecidos en Colombia y a particulares en otros países suramericanos. Las cartas registran, principalmente, cómo manejaba su negocio a través de la correspondencia, anunciando despachos, informando acerca de gestiones realizadas para atender sus pedidos y enviando cuentas de cobro. También hay correspondencia con sus apoderados y una carta dirigida a una editorial estadounidense.